Cine

  • La moda siempre está presente.

    Multitud de disciplinas necesitan a la moda. Sin la moda cada una de ellas perdería su esencia.

    Cuando hay una expresión, una celebración, una presentación o una creación, la moda se ofrece como apoyo para diferenciar el estilo en cada momento.

    No solo ocurre en nuestros días, su importancia ha sido experimentada en las grandes épocas del pasado. Hacia el lugar más lejano donde viaje nuestro pensamiento habrá un rincón de moda que nos recordará ese día y habrá un vestuario que caracterizará a cada una de las personas que existen en ese momento. Si imaginamos un día en el medievo, nos imaginamos al rey con su manto de bordados dorados, a soldado con su gambesón y al plebeyo por vestir de lino.

    Es así como ocurre en el cine cuando el espectador de Juego de Tronos se enamora de Daenerys Targaryen con sus estilismos que marcan tendencia, o la admiradora de Sarah Jessica Parker quiere tener su espectacular vestuario.

    La moda brinda al cine los detalles que hacen único cada momento y que consiguen que esa imagen que proyecta se quede grabada en nuestras pupilas.

    Son muchas las disciplinas donde la moda participa de inspiración y apoyo, como es el caso de la Arquitectura.

    Una espectacular rampa se convierte en pasarela y un edificio en el icono de presentación de una colección como Louis Vuitton hizo en el edificio de Osar Niemeyer en Rio de Janeiro.

    De nuevo, dos polos separados que se unieron para ser aún más deseados.

    También se une el diseñador con el arquitecto para hacer su tienda a reflejo de su estilo como ocurre en el edificio Dior de los arquitectos japoneses SANAA, donde su transparencia, brillo y elegancia resaltan las cualidades de ambos.

    Así es. La moda es el escaparate del resto porque cada persona, cada obra de arte, diseño o fiesta debe ser previamente preparada con la frase: ¿qué me pongo?